Es común que, casi sin darnos cuenta, si queremos vender más, lo asociemos con más inversión: en publicidad, sueldos, promociones… Pero ¿y si te dijera que hay una forma de aumentar tus ingresos sin subir tus costos?
Hoy quiero hablarte de una estrategia poco explorada y muy efectiva: crea un esquema de comisionistas.
Y no, no me refiero a que contrates vendedores formales ni montes un equipo de cambaceo. Se trata de algo mucho más accesible: aprovecha tu red de contactos, como amigos, familiares, conocidos, proveedores o aliados estratégicos, y ofréceles una comisión por cada cliente que llegue contigo gracias a su participación.
¿Qué es un comisionista y cómo funciona?
Es una persona que recomienda o promueve tu negocio a cambio de un porcentaje sobre las ventas generadas gracias a su colaboración. Ese porcentaje puede ir del 5% al 20%, dependiendo del margen de tu producto o servicio.
Esta figura no representa un gasto, ya que no hay sueldo, prestaciones o un contrato permanente. Les pagas cuando hay una venta, es decir, es una comisión directamente ligada a resultados.
Ejemplo práctico
Imaginemos que tienes una cafetería. Una forma de implementar esta estrategia es invitar a personas que ya tienen audiencias propias: creadores de contenido, talleristas, coaches, organizadores de charlas motivacionales o especialistas en salud.
Puedes escribirles algo como:
“Hola Fernanda, he visto que das talleres de primeros auxilios en la ciudad. ¿Te gustaría impartir uno en mi cafetería? Te ofrezco el 15% del total de lo que consuman los asistentes ese día. Además, tendrás un espacio distinto y relajado para conectar con tu audiencia.”
Es una propuesta clara y atractiva para ambas partes.
¿Cómo se calcula la comisión?
Imagina que el taller se realiza con éxito y asisten 11 personas. Durante la sesión, los asistentes compran lo siguiente:
- 2 frappés de chocolate.
- 1 té matcha.
- 2 galletas grandes de chocolate.
- Varios cafés, jugos y postres.
El total de consumo por las 11 personas fue de $1,835 pesos. Si acordaste un 15% de comisión, entonces la persona que impartió el taller se lleva $275.25 por haber elegido tu cafetería como sede.
Tú ganaste tres cosas:
- Ingresos que no habrías tenido ese día sin el evento.
- Nuevos clientes que quizás no conocían tu local.
- Una oportunidad de fidelizar a esos asistentes para que regresen mediante estrategias de clientes frecuentes.
Analiza los resultados
Lo interesante de este esquema es que puede evolucionar con cada colaboración. Si el primer taller fue de primeros auxilios, el siguiente puede ser más especializado:
- Primeros auxilios en bebés.
- Primeros auxilios en lengua de señas.
- Prevención de accidentes en casa, entre otros.
Cada nueva temática atrae nuevos públicos, y tú solo necesitas ofrecer el espacio y mantener la colaboración activa. Incluso puedes crear una cartelera mensual de eventos para mantener un flujo constante de comisionistas y visitantes.
No lo veas como un gasto, es una estrategia de inversión
Muchos cometemos el error de ver la comisión como una pérdida. Pero en realidad, estás pagando por resultados concretos. No estás invirtiendo en anuncios sin saber si funcionarán. Aquí, la comisión solo se da cuando entra dinero a tu negocio.
Y aún mejor: si un cliente llegó por recomendación y tuvo una buena experiencia, hay altas probabilidades de que regrese, recomiende y se convierta en cliente frecuente.
¿Y si no tienes una cafetería?
Esta estrategia se adapta a todo tipo de giros. Te comparto otros ejemplos:
- Consultorios dentales: ofrece una comisión a otros profesionales de la salud para que refieran a sus pacientes contigo.
- Tienda de productos naturales: colabora con coaches de bienestar y nutriólogos.
- Negocio de fotografía: haz alianza con wedding planners y maquillistas.
- Clases en línea: crea un sistema de afiliados para que otros emprendedores recomienden tus cursos.
Acción inmediata
Haz una lista de al menos 10 personas con las que podrías colaborar bajo un esquema de comisiones. Escríbeles de forma directa y ofrece un acuerdo claro y justo. No necesitas una campaña elaborada: solo una propuesta bien pensada y una actitud abierta a colaborar.
Este tipo de estrategias no solo te ayudan a vender más, sino también fortalecen tu presencia en la comunidad de una manera muy rentable. ¿Te animas a probarlo?




